martes, 31 de agosto de 2010

Puede ser lo qué tú quieres que sea.

Es algo como fuego, avivado con un intempestuoso viento, que golpea los ojos, junto a los restos de arena en las pestañas. Puede ser un camino que termina en el horizonte encorvado por la luz de un atardecer que huye tras las montañas. También el frío que inunda mi garganta al respirar el aire de la madrugada. 




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